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lunes, 30 de septiembre de 2013

La naturaleza y sus alianzas


Igual que plantas y animales crean alianzas entre ellos, para facilitarse la vida y estar mejor, el domingo 29 de septiembre, Calderona Viva ganó un bolígrafo y una alianza. Un bolígrafo porque me volví con él, sin querer, después de acabar el taller de Conectando con la naturaleza y una alianza porque comenzamos nuestra andadura con Ajudadona.

La mañana era fresca en Olocau. Las nubes maravillosas tapaban el único sol que tenéis los humanos en la Tierra, así que Sángana no pasó demasiado calor. Se empezó la ruta con un poco de retraso, porque alguno llegó un pelín tarde al punto de encuentro, pero recibimos a nuestro público como se merece, con una entrada.


La ruta se fue sucediendo entre risas, juegos, plantas, animales, cultura... De vez en cuando pasaba por allí algún caminante, que saludaba a todos mirando a Sángana fijamente.

A las 11.00 paramos todos a almorzar en L’Arquet, saludamos a algún conocido que por allí andaba o que por allí pasaba, y nos dirigimos a la Fuente de la Salud, que era el paraje elegido para hacer el taller. Y parece que la elección fue acertada porque todos coincidían en que el lugar era precioso. Los cortados de rodeno dominan el paisaje por un lado y el valle del barranco por el otro.

Pudimos conectar un poco con la naturaleza y desconectar de la ciudad. Algunos aprendieron algo sobre la flora y la fauna de la Sierra Calderona y todos disfrutamos de la compañía de los demás. Así que, ¿qué más se puede pedir?

Fotografía de Ajudadona
A lo largo del taller surgió la idea de realizar otra colaboración, así que en una fecha no muy lejana, estaremos en el Parque Natural de la Font Roja (Alcoi) con nuestra ruta Aprende con Estrella a conservar los bosques y el taller de Ajudadona. ¡Os esperamos a todos allí!

viernes, 21 de junio de 2013

Cómo comunicar con eficacia y creatividad para llegar a tu audiencia



El jueves 30 de mayo, por la mañana, los dos miembros de Calderona Viva pudimos escaparnos durante unas horas del estrés y la tensión acumulados para acudir a un pequeño taller en el CEACV en el Puerto de Sagunto.

Tuvimos suerte porque ese día, en la marjal, no había demasiados mosquitos. A lo mejor fue que no los vimos porque nos habíamos puesto repelente tropical (si hay que espantar a alguien, mejor que sea a lo bestia).

El aula había cambiado de forma, a una mucho más participativa, mesas fuera y sillas en semicírculo para vernos todos las caras. Serafín Huertas fue el educador del centro que nos introdujo, durante cuatro horas, en el maravilloso mundo de la comunicación en la educación ambiental.

Vimos qué es la comunicación, eso que estamos cansados de oír: emisor, receptor, mensaje... pero de una manera diferente... cómo no, viniendo de Sera.

¿Y cuál es una de las partes más importantes del proceso de comunicación que más desconocemos?

Las barreras mentales del receptor. Así que nos centramos en este punto y estudiamos/estudiaron a nuestros compañeros. Yo tuve la suerte de ser receptora, así que después de un poco de práctica fui criticada respecto a mis barreras mentales. ¿Y cuáles fueron remarcadas?

1. Si los demás lo hacen...
2. No veo, no creo
3. Miedo a lo desconocido
4. Información de la que dispone el receptor (que puede ser errónea o no)
5. El receptor tiene otros criterios diferentes a los del emisor
6. Prejuicios
7. Tópicos

Tengo que decir que yo no las mostré todas, sólo las 3 primeras.

Por lo tanto, como emisor, para poder llegar a la audiencia en tu proceso de comunicación, debes saber discernir cuáles son las barreras mentales de tu público y derribarlas. Así de sencillo.

Además el discurso del emisor debe conectar con el receptor en tres niveles:

1. Intelectual
El nivel intelectual está en parte relacionado con las barreras mentales. Como emisor debes saber lo que el receptor piensa y sabe, pero también al revés, el receptor debe saber que el emisor sabe. Y eso no es tan sencillo como parece.

2. Ético
El proceso de comunicación debe conseguir un compromiso de parte de todos los implicados. La educación ambiental es un medio para alcanzar una forma de vida, por lo tanto el emisor debe llegar a la parte más profunda de las personas, a su forma de ser.

3. Emocional
El emisor debe emocionar al receptor. ¿Y cómo podemos conseguirlo?
Pues hace un tiempo que observamos cómo lo han descubierto los publicistas: Contando historias. Historias personales, positivas, inspiradoras y divertidas. 



Y eso es lo que intenta hacer Calderona Viva.

No sé si lo conseguimos o se queda en un intento, pero ponemos todo nuestro entusiasmo y nuestra ilusión en lo que hacemos.

Al acabar volvimos a casa con nuevas ideas, cambios para Sángana y Miguel y pensamientos de mejora para Estrella, que hará su primera aparición el domingo 2 en la Font Roja.


lunes, 3 de junio de 2013

La ruta: los niños siempre nos sorprenden (2)

Miguel y Sángana continúan queriendo mostrar al mundo entero el ingenio y la imaginación de los niños que les acompañan por Ventamina. Poneos cómodos y a reír.

Una niña le preguntó a Sángana si sabía lo que era un abrazo. Y como no lo sabía, la abrazó. ¡Qué bonica!

Cuando Miguel preguntó qué es un churro, una niña respondió:  Es una cosa alargada que se utiliza en la piscina para no ahogarte. Los niños y sus relaciones.

Y ante la pregunta de qué significa que un árbol sea caduco en varias ocasiones han respondido: Que se le caducan las hojas como los yogures.

Y Miguel y Sángana ya han aprendido, después de muchas repeticiones, que un hongo es lo que te sale en los pies.


A lo largo del camino Sángana tiene que oír muchas palabras sobre ella, unas más bonitas, otras, no tanto: 

- Sángana, no te preocupes que yo te protegeré.

Cuando algunos insultan a Sángana otros responden:  ¿Pero no os dais cuenta que es un adulto?

- Estás disfrazada. Eres Alicia.

- Estás disfrazada porque llevas gafas.

- A mí se me han caído dos dientes, ¿a ti cuántos?

- Mi tío tiene un monte con plantas como estas. Y la profe le contesta: Tu tío no puede tener un monte porque el monte es de todos. ¿De verdad hay personas que todavía piensan así? El monte tiene propietarios y debemos respetarlos, aunque no nos guste.

Miguel intenta crear un ambiente de misterio sobre Sángana, diciendo que vio a un extraterrestre...Y qué pensarán que está loco. Y un niño le responde, muy serio: No, porque los extraterrestres sí que existen... 


Esta es sólo una muestra de lo divertidas que han sido las rutas estos días. 

¡No os perdáis las siguientes!

martes, 9 de abril de 2013

La ruta: los niños siempre nos sorprenden




Miguel y Sángana han decidido mostrar al mundo entero el ingenio y la imaginación de los niños
que les acompañaron por Ventamina la semana pasada. Poneos cómodos y a reír.

Después de un rato hablando de diferentes tipos de rastros de animales que podemos encontrar por el monte, un niño le pregunta a Miguel: ¿Cómo se llaman los excrementos de serpiente? Sorprendente, ¡Miguel no le suele poner nombre a los excrementos!

Mientras íbamos de un lado a otro un niño tenía sus dudas sobre qué era exactamente Sángana... Y preguntó: Mamá, Sángana es una chica, ¿verdad? ¡Qué no, que era una extraterrestre!

Cuando hacíamos el camino de regreso, Benja demostró sus conocimientos sobre el universo con la siguiente negación: Sángana, tu planeta no puede estar en el sistema solar porque sólo hay vida en la Tierra. Menos mal que lo dijo, así Sángana por lo menos sabe dónde no está su planeta.

Con tanto juego, Miguel necesitaba cierto material que misteriosamente aparecía en cada rincón de Venta Mina, así que una niña, muy extrañada, le preguntó: ¿Miguel, cómo te da tiempo a llenar tan rápido las bolsas? La magia de Venta Mina, niños.

Cuando hablamos de las hazañas de Napoleón a Sángana le da por preguntar: ¿Qué son las calles? Y los niños, con su afán por enseñarle todo lo que no sabe le contestan: Donde viven las personas. Ocurrió en dos ocasiones; los niños son tan majos...

En la historia de Napoleón se cuenta que no tuvo su ansiado hijo varón hasta que pasó una noche en una olmeda. Y la historia sigue. Tomó la decisión de plantar olmos a lo largo de los caminos. Miguel, que es muy preguntón, interroga a los niños: ¿Para qué? Y los niños, a los que se les da muy bien relacionar ideas, responden: Para tener hijos. Por eso empezó a subir la natalidad en los pueblos de España.

A lo largo del camino de vuelta Sángana tuvo que oír muchas palabras sobre ella, unas más bonitas, otras, no tanto:

- Sángana, lo que llevas es un disfraz.
- Sángana, eres muy guapa.
- Sángana, eres muy fea. Y ella le respondió al niño; Y tú, muy pequeño.
- Pues yo creo que esto estaba todo preparado...
- Dile a Sángana que no se le ocurra salir así a la calle porque va muy ridícula.

A lo largo de toda la ruta nombramos en varias ocasiones a los duendes de Venta Mina, que son muy bromistas, así que cuando acaba la ruta, algunos se quedan extrañados y preguntan: ¿Cuándo vamos a ver al duende? En la próxima ruta, no os preocupéis.

Miguel intenta crear un ambiente de misterio sobre Sángana, diciendo que vio a un ser de otro planeta...Y un niño le responde, muy serio: A ver si era un zorro... Sí, efectivamente, son muy fácilmente confundibles.

Durante los cuatro días fuimos cambiando el juego del teléfono loco del final de la ruta para hacerlo más práctico y más educativo. Aunque como todos sabéis, no siempre llega toda la información como debiera:

El tiroriro sirve para hacer caca, por decir que los frutos de durillo son buenos para paliar el estreñimiento.
El pedrisco lleva chicle dentro, queriendo decir que antiguamente se sacaba la goma de mascar de la resina del lentisco.
Es una planta que hace pum y fuego, lo que significa que el brezo es una planta a la que también se le llama pedorreta porque cuando la echas al fuego hace como pedorretas.

Esta es sólo una muestra de lo divertidas que han sido las rutas estos días.

¡No os perdáis las siguientes!